La mordida de un instante
Por la vereda hostil de Mar del Plata,
mi sombra se estira, se quiebra, se achata.
Un perro me sigue, me acecha, me muerde,
con fauces que arañan mi mente, me pierde.
Intento huir, pero siempre regreso,
la secuencia es un lazo, un eterno proceso.
Ahora conduzco, despacio, callado,
en la ruta vacía, un desfile olvidado.
Van hombres, mujeres, sus pasos me gritan,
sombríos destinos que nunca se quitan.
Voy lento, me freno, ¿acaso no avanzo?
El asfalto se alarga, y el miedo es mi trazo.
No puedo escapar, no despierto, no miento,
el sueño me envuelve, me dobla, me tienta.
No puedo escapar, no despierto, no miento,
y en esta cárcel de sueños, mis versos son viento.
Nilo Medina
30 dic. 2024.
